DIEZ LIBROS, CINCO DE LOS CUALES ME HAN PARECIDO UNA PÉRDIDA DE TIEMPO

¡Feliz día del libro, lector! Me encanta el día del libro y me encanta el día del libro en Madrid, aunque hace ya unos años que no puedo pasarlo allí. Subir por la cuesta de Moyano olfateando todos los puestos hasta llegar a las puertas de El Retiro… se me hacen los ojos agua. Aún así, siempre lo celebro de alguna u otra manera, como regalándome un libro especial o haciendo una maratón de lectura. Pero este año, como tengo que irme a trabajar en unas horas, lo celebro con este artículo en el que os presento diez de los libros que he leído desde el pasado día del libro, cinco de los cuales me han parecido una pérdida de tiempo.

Empezamos por los buenos, por si no queréis seguir leyendo, no vayamos a dar más protagonismo a los malos. Y empezamos con El tren de los niños, de Viola Ardone, porque es, creo, mi favorito de todo este año. Es la historia real de unos niños de Nápoles que son acogidos por familias del norte, gracias a un programa del Partido Comunista, para que conozcan una vida mejor lejos de la miseria1. El libro es una maravilla: la traducción es impecable y la historia de lo más conmovedora (yo lloré). Cuando lo terminé no pude parar de recomendárselo a todo el mundo, en plan pesadita.

En segundo lugar, La identidad, de Milan Kundera2. De Kundera he leído este y La insoportable levedad del ser y ambos me han parecido geniales. La identidad tiene un toque más surrealista y, a veces, onírico. Os diría que es básicamente la historia de un matrimonio a punto de caducar pero me parecería muy básico hablar así de un libro de Milan Kundera. Se amalgaman muchos temas y todos ellos muy profundos, existencialistas. Lo más importante, para mí, es la complejidad de los personajes, una cosa que se le da muy bien hacer al autor y que yo admiro muchísimo.

Seguimos con un ensayo: Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo y otros argumentos a favor de la independencia económica, de Kristen Ghodsee3. ¡Ay, cuánto he aprendido con este libro! Como reza el título, el ensayo te explica por qué las mujeres necesitamos tener independencia económica para disfrutar de nuestra vida y cómo algunos estados capitalistas, como los Estados Unidos de América, se las ingenian para que, de ninguna manera, las mujeres puedan independizarse de sus maridos; para que se sientan tan sometidas que no les apetezca ni follar, vaya.

Otra novela, también con crítica social, a brochazos, es El estado del malestar, de Nina Lykke4. Literatura nórdica que habla, entre otras cosas, del abuso de la sanidad en Noruega. Una crítica al mal uso del estado del bienestar y todas las consecuencias negativas que eso conlleva escrito en forma de novela, bajo la mirada de una protagonista, médico de familia y un poco alcohólica, que debe enfrentarse a su propio divorcio. Tuve la inmensa suerte de acudir a un encuentro virtual con la autora, una mujer maravillosa y admirable.

El último de los buenos viene de la mano de Philip Roth y su Elegía5. Pues una maravilla de libro, la versión moderna de las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique. Las duras reflexiones de un padre (poco orgulloso de sí mismo en todos los aspectos de su vida) tras la muerte de su padre. Es un libro como muy privado, muy personal y muy íntimo pero muy agradable de leer.

Y, ahora, vamos con los malos, y empezaré con los menos malos. En primer lugar, tenemos La chica del tren, de Paula Hawkins6. En realidad, podría haber sido un libro muy aceptable porque la premisa es buena pero es que, según vas leyendo, te vas dando cuenta de que la autora se ha liado con su propia trama y se le está haciendo bola solucionar los conflictos hasta que al final dices ¿en serio? VETE A LA MIER… y tiras el libro por la ventana. A pesar de todo esto, he de decir que el libro engancha bastante y la lectura es muy amena.

Vámonos a Japón con Antes de que se enfríe el café, de Toshikazu kawaguchi7. Pasa un poco lo mismo que con La chica del tren pero peor: la idea es buena pero vas leyendo y no sabes por dónde cogerlo. En una cafetería de Tokio hacen viajes en el tiempo con la condición de que tienes que regresar antes de que se te enfríe el café. Y de ahí ya imagínate todas las lagunas que se te ocurran porque aparecen todas en el libro.

Este tercer libro es el que más rabia me ha dado descubrir que no me gusta porque estuve muchísimo tiempo detrás de él. Un chico lo vendió genial en su canal de YouTube y yo no tuve la oportunidad de tenerlo hasta pasado un tiempo y, cuando lo conseguí y me lo leí, me llevé un chasco enorme. Mira, no tengo nada en contra de la trama y de cómo arregla el autor los inconvenientes que van surgiendo (aunque ni fú ni ná, me lo esperaba mejor) pero es que la forma de escribir… ese vocabulario tan pretencioso y ese humor tan poco gracioso… No me ha gustado nada. Por cierto, estoy hablando de Los asquerosos, de Santiago Lorenzo8.

Otra de literatura nórdica, La princesa de hielo, de Camila Läckberg9. ¿Por qué me he leído este libro? ¿Qué me pasó esa semana? ¿Por qué no lo dejé? No me interesó nada la historia, ni la personalidad de los personajes, ni me pareció misteriosa ni me gustaron las descripciones.

Durante toda mi vida he estado muy oprimida por la absurda idea que nos meten en la cabeza (no sé si os ha pasado a vosotros también) de que si empiezas un libro te lo tienes que acabar, te guste o no. Aunque te bloquees y estés semanas con el mismo libro y no seas capaz de avanzar y abandones todo tipo de lectura. Hace unos años decidí que si un libro me estaba provocando un bloqueo lector lo iba a cerrar y no lo terminaría, sin sentimiento de culpa. No es algo que haga tan a la ligera y suelo dar muchas oportunidades a los libros antes de abandonarlos pero hay un libro de este año que no terminé y, de verdad, fue todo un alivio saber que no iba a seguir con esa lectura. Hablo de Larga carta a Francesca, de Antonio Colinas10. QUÉ HORROR. Ya me creía yo que era una especie de Carta de una desconocida, de Stefan Zweig pero, vamos, ni por asomo.

1ARDONE, Viola. El tren de los niños. Trad. María Borri. Barcelona: Editorial Planeta, 2020.

2KUNDERA, Milan. Identity. Trad. Linda Asher. Great Britain: Faber and Faber, 1998.

3GHODSEE, Kristen. Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo. Trad. Blanca Rodríguez. Madrid: Capitán Swing, 2019.

4LYKKE, Nina. Estado del malestar. Trad. Ana Flecha Marco. Barcelona: Gatopardo Ediciones, 2020.

5ROTH, Philip. Elegía. Trad. Jordi Fibla. Barcelona: Penguin Random House, 2006.

6HAWKINS, Paula. La chica del tren. Trad. Aleix Montoto. Barcelona: Editorial Planeta, 2015.

7KAWAGUCHI, Toshikazu. Before The Coffee Gets Cold. London: Picador, 2019.

8LORENZO, Santiago. Los asquerosos. Barcelona: Blackie Books, 2018.

9LÄCKBERG, Camila. La princesa de hielo. Trad. Carmen Montes Cano. Madrid: Embolsillo, 2010.

10COLINAS, Antonio. Larga Carta a Francesca. Barcelona: Seix Barral, 1986

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