“Tea Rooms. Mujeres obreras”, de Luisa Carnés

Su definición de la sociedad: “los que suben en ascensor y los que utilizan la escalera interior” […]. No se llega a una definición tan concreta sin una larga experiencia de la humillación y el dolor; sin antes haber tocado, haber sopesado el valor de cada una de esas dos mitades. Dos mitades que en un principio aparentan un solo cuerpo que no hubiera sido dividido aún: un solo cuerpo sólido, invisible. Sólo en apariencia, porque la división existe desde el principio, desde el origen de los siglos1.

Creo que ya solo leyendo esa cita podéis haceros una idea de lo maravillosa que es esta obra de Luisa Carnés, escritora olvidada que pertenece a la Generación del 27. Luisa nació en Madrid en 1905 y su falta de privilegios la llevaron a trabajar en un taller doméstico. Más tarde tuvo que trabajar en un salón de té, de donde salió la novela de la que hablamos aquí. Cuando no trabajaba escribía y leía de forma compulsiva, lo que llevó a la publicación de sus obras y, más tarde, a su carrera como periodista. Luego la República se acaba y ella, como muchos otros escritores de esta generación, se exilia en México. Exilio que, por cierto, le resulta bastante traumático.

Con las mismas palabras de la edición que he leído, Tea Rooms es el resultado de la reflexión de la escritora sobre la situación de desigualdad que viven muchas de las mujeres con las que convive, en el espacio laboral y también es la vida cotidiana2. Luisa Carnés describe de una forma sencilla y casi teatral el día a día de unas mujeres que trabajan en un salón de té. Se nos muestra en la obra la precariedad del trabajo con sus turnos de horas infinitas, la suspensión de vacaciones para todas, el ridículo salario y los malos tratos de la encargada. ¿Alguna vez habéis estado en una situación parecida? Estoy segura de que sí.

La obra está llena de reveladores discursos que nos muestran la situación laboral y social de los años treinta en Madrid. Que, por cierto, si sois de Madrid o lo conocéis, os va a resultar encantador recorrer las calles que se citan. Se nos muestra la clara división de clases del momento, tema que invadirá toda la obra y le dará un peso importante; la rigidez y precariedad laboral y, por supuesto, la situación de las mujeres y la posición que ocupan en la sociedad. Feminista hasta la muerte Luisa Carnés, para lo que dicen que el feminismo ahora es una moda.

[…] De las mujeres ricas, para las que es la primavera una ilusión más. Para la muchacha pobre el cambio de estación supone la adición de un problema a la suma de dramáticos problemas que integran su vida. Cada primavera requiere una renovación proporcional del indumento. La mujer rica desea el estío, que le permite cultivar su fina desnudez. La pobre lo teme. La pobre ve con temor la proximidad de los días radiantes de ese sol enemigo que descubre el zapato informe, que ilumina cada deterioro del atavío con la precisión del reflector a la estrella. La mujer pobre ama el invierno, aunque el agua le entumezca los pies3.

Es un libro para ser leído obligatoriamente. Un libro que debería estar entre las lecturas que te mandan en el instituto porque es una obra que no deja de enseñarte, desde que empiezas a leerlo hasta que lo terminas. Abre tu mente, te enseña una parte de la sociedad que sigue vigente; que no estamos ahora tan lejos de los años treinta y que tu vecino puede estar pasando por las mismas condiciones. Y tu vecina que, además, tendrá que enfrentarse también a la precariedad patriarcal.

Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de aguantar tíos. Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso de gigante; donde la mujer ha cesado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes […] La obligación de contribuir de por vida al placer ajeno, o a la sumisión absoluta al patrono o al jefe inmediato. De una o de otra forma, la humillación, la sumisión al marido o al amo expoliador4.

Y hay un discurso feminista que no os escribo aquí, que dejo que lo descubráis cuando os leáis el libro y que os explote la cabeza de amor hacia Luisa Carnés. Así que, ¡vamos! id a la librería o a la biblioteca y haceos con él.


1CARNÉS, Luisa. Tea Rooms. Mujeres obreras. Asturias: Hola de Lata, 2016. P.77

2CARNÉS, Luisa. Tea Rooms. Mujeres obreras. Asturias: Hola de Lata, 2016. P.222

3CARNÉS, Luisa. Tea Rooms. Mujeres obreras. Asturias: Hola de Lata, 2016. P.21

4CARNÉS, Luisa. Tea Rooms. Mujeres obreras. Asturias: Hola de Lata, 2016. P.131