Echar de menos

No negaré que me pone triste no volver a pasar esos ratos que pasaba antes con el blog. Las horas incansables analizando cuentos, leyendo poesía, buscando nuevos autores para destripar toda su obra entera. Los sábados antes eran para ir a la biblioteca a buscar libros y devorarlos; ahora, para estudiar.

Sigo estudiando las oposiciones, algunas veces mejor y más que otras. Confieso que con esta ola de calor que tenemos en España está siendo muy difícil no solo estudiar sino hacer vida, en general. Me queda la esperanza de que en unos meses tendré menos carga de estudio y podré volver por aquí.

Me encanta estudiar, no lo voy a negar ahora. Amo tener una rutina de estudio tranquila y donde aprendo cosas. Las horas silenciosas en la biblioteca o en mi cuarto son maravillosas. Pero no pensé que fuera a echar tanto de menos el blog. Cuando empecé a estudiar tenía en mente seguir, a la vez, con mis ratitos de literatura. Luego comprendí que el día solamente tiene 24 horas y que, para sobrevivir, tienes que usar varias de esas horas haciendo una tediosa tarea a la que todos llaman trabajar. Así que los días fueron, poco a poco, quitando espacio a La biblioteca de Isabel.

No me estoy despidiendo, ni mucho menos, solamente estoy tomando café y me apetecía venir a hablar con vosotros. Me he despertado muy pronto aunque no sé si he llegado realmente a dormir y, con el minúsculo fresco que entra a primera hora de la mañana por mi ventana, me han entrado muchas ganas de escribir. Me daba igual lo que fuera, quería simplemente dejarme llevar por las palabras.

¿Cómo estáis vosotros? Sé que escribís, que estáis activos y eso me encanta. Me gusta ver cómo mantenéis vivo el blog. Vuestros blogs.

El calor empieza a entrar por mi ventana y apenas son las nueve de la mañana, la voy a cerrar. Me daré una ducha y, después de trabajar, iré a la biblioteca a estudiar con aire acondicionado gratuito.

El calor derrite las emociones.