«PARA QUE NADA CAMBIE», DE ELISEA MARQUÉS GÓMEZ

Me hace muchísima ilusión escribir esta reseña porque tengo la suerte de conocer a la escritora, una chica maravillosa y con un gran talento. La conocí a través de un concurso de microrrelatos de Instagram: ella era una de las juezas y yo fui la ganadora. La primera cosa que he ganado en toda mi vida.

Para que nada cambie salió hace unos meses y podéis encontrarla en cualquier librería. Os diría que, casi al tiempo que estáis cogiendo la obra del estante, ya vais a sentir cómo os adentráis en la historia de amistad entre Francisca, Margot y Bastien. Podría decir que es también una historia de amor (porque lo es) pero a mí me ha quedado más la sensación, una vez acaba la historia, de que lo realmente importante y de valor de ese triángulo es la amistad, una amistad que comienza desde la infancia y traspasa las barreras socioeconómicas que hay entre ellos.

Ambientada en la Francia de 1912, la escritura tan pulcra y cuidada de Elisea te envuelve desde el principio de la lectura. Me encanta porque todo lo que hace lo hace con cuidado y amor y eso se nota muchísimo cuando tienes el libro entre tus manos. Incluso ya hablando en términos de edición, Binomio tiene calidad tanto en la maquetación como en el material en sí, lo cual me ha parecido otra decisión cuidada por parte de la autora.

El amor es un lujo que casi nadie se puede permitir1

Los personajes son tiernos, profundos en algunos momentos y básicos en otros pero, en todo caso, cuidados. La novela tiene continuos saltos de tiempo para que el lector pueda entender, yo creo, la evolución psicológica de Francisca. Estos saltos incorporan a la historia una amenidad significativa que hará que no puedas dejar de leer (incluso para alguien como yo, estudiante, que tiene que leer despacio). Además, me pareció muy fácil empatizar con los personajes e incluso no empatizar nada con ellos y juzgarlos continuamente en mi cabeza.

La historia tiene su aquel, pasan demasiadas cosas en apenas 280 páginas pero ninguna de ellas contadas con prisa. Hay momentos difíciles donde vemos crecer a los protagonistas pero, sobre todo, a Francisca, que al final es la que más tiene que hacerlo porque es a la que peor trata la vida debido a su baja condición social. No quiero contaros nada por miedo a pecar de destripadora de libros pero habrá momentos en los que veréis cómo la propia vida de Francisca se convierte en una especie de jaula o cárcel literal y emocionalmente.

En definitiva, ha sido todo un gusto leer Para que nada cambie y os lo recomiendo encarecidamente si lo que queréis es una lectura ligera, rápida y entretenida.

  1. MARQUÉS GÓMEZ, Elisea. Para que nada cambie. Binomio: Granada, 2023. ↩︎