Las aguas del mar

Mi primera novela escrita y publicada de forma online. Cada martes subo un capítulo nuevo. ¿Quieres acompañar a Ingrid a descubrir lo que pasó el día que su padre se convirtió en un asesino?

PRÓLOGO

Eran las cuatro y once de la madrugada cuando me llamaron por teléfono. Se podía escuchar la lluvia caer fuertemente sobre la ventana de mi cuarto alquilado de Madrid. Sonaba también el viento, muy fuerte, muy violento, y me estaba muriendo de frío. Todas mis sensaciones corporales se habían amalgamado en el pecho, como si … Continúa leyendo PRÓLOGO

CAPÍTULO 1

Mi abuela era de las mujeres que más admiraba en mi vida, por encima de mi madre. No pudo ir a la universidad, no puedo estudiar ni investigar pero no porque se lo prohibieran dejó de hacerlo. Casi todos los recuerdos que tengo de mi abuela son de ella pegada a un libro, subrayando y … Continúa leyendo CAPÍTULO 1

CAPÍTULO 2

Su muerte generó un efecto extraño en mí, difícil y nuevo. No lloré en ningún momento y no sentí especial pena, quizá porque siempre había sabido que en algún momento esto iba a suceder. Pero fue la primera experiencia cercana que tuve con la muerte, aunque después tendría otras muchas más, mucho más dolorosas. Pero … Continúa leyendo CAPÍTULO 2

CAPÍTULO 3

Todo parece inmensamente desolador cuando no puedes dormir. Los muebles parecen más grandes, los pasillos más largos y el sonido de la nevera es estresantemente intenso. Mis pensamientos no me dejaban tranquila, a pesar de que había tomado la decisión de no leer las cartas, de no querer saber nada de ese asunto. Pero la … Continúa leyendo CAPÍTULO 3

CAPÍTULO 4

Me despertaron los truenos de la típica tormenta de cuando se está acabando el verano. Todo estaba tan oscuro que tuve que encender la lámpara para preparar café, y se escuchaba el sonido del viento en todas las esquinas de la casa. Me senté en el sofá y abrí el libro que llevaba días aparcado, … Continúa leyendo CAPÍTULO 4

CAPÍTULO 5

Mi madre hizo lo mejor que pudo, aunque yo siempre me he preguntado si basta con lo mejor que podemos para quedar exentos de culpa. Si es suficiente con comprender a los demás y escuchar su historia para que todo lo que hacen nos duela menos. Todos tenemos una historia que condiciona nuestro comportamiento y … Continúa leyendo CAPÍTULO 5

CAPÍTULO 6

Estaba decidida a encontrar a mi padre y decirle, en primer lugar, que su madre había muerto y, en segundo lugar, que qué era esa cosa del blanco más blanco del mundo mundial mundialísimo. Ya me había dado uno de esos ataques de frustración y valentía que me daban cuando creía que podía solucionar mi … Continúa leyendo CAPÍTULO 6

CAPÍTULO 7

Cuántas veces creemos que sabemos lo que hacemos y, sin embargo, estamos a la deriva, sin vistas a tierra. Navegamos en una barquita de color azul, en la inmensidad del océano, acurrucados en nuestro propio ser, sin remar ni tocar el agua. Cuántas veces creemos que sabemos lo que hay al fondo, que sabemos por … Continúa leyendo CAPÍTULO 7

CAPÍTULO 8

A Simon, porque somos como Hannah y su novia. Pasamos unas semanas juntas de un lado a otro de Oxford. Se empeñó en que tenía que relajarme y disfrutar un poco más de la vida y no quiso ir a ningún lugar hasta entonces. Así que me trató como a una amiga de siempre y … Continúa leyendo CAPÍTULO 8

CAPÍTULO 9

Cuando supe que el bote de pintura ya no estaba allí me decepcioné, me sentí cansada y volví a tener dudas. Otra vez empecé a no encontrarle sentido al viaje a ningún lugar en concreto que estaba realizando, para buscar algo que no sabía muy bien hacia dónde me iba a llevar. Y me sentía, … Continúa leyendo CAPÍTULO 9

CAPÍTULO 10

A la mañana siguiente me quería morir y, entre vómito y vómito, recordaba la edad que tenía y lo poco resistente que me había vuelto al alcohol. No pude parar de vomitar en toda la mañana y no me sentí bien hasta que Hannah me llevó a la fuerza a comer un desayuno inglés. Creo … Continúa leyendo CAPÍTULO 10

CAPÍTULO 11

Me quemaba el estómago y no tenía hambre a ninguna hora del día. Mis ojos estaban todo el rato a punto de estallar, presionando mi garganta. Me emocionaba con cada cosa que veía por la calle; cada acto de las personas, por banales que fueran, me parecían dignas de echarme a llorar. Tardaba horas en … Continúa leyendo CAPÍTULO 11