LA VIUDA CHING, PIRATA

Nota previa: puedes leer el cuento aquí.

La viuda Ching, pirata me ha dejado un poco indiferente. No voy a negar la parte interesante del principio, donde Borges nos describe una serie de mujeres pirata importantes para la historia, concretamente dos de ellas: Mary Read y Anne Bonney; Y, por supuesto, la viuda de Ching, la cual será la viuda de Ching durante todo el cuento. O sea, será una mujer pegada a su difunto marido pero sin identidad propia. Primer punto negativo para Borges.

Ching fue un hombre justiciero y probado […] tan severo y ejemplar en el saqueo de costas, que los habitantes despavoridos imploraron con dádivas y lágrimas el socorro imperial1. Fue tanta su violencia y frivolidad que los accionistas decidieron envenenarlo. Así que su mujer, una mujer sarmentosa, de ojos dormidos y sonrisa cariada. El pelo renegrido y aceitado tenía más resplandor que los ojos2.

Un segundo, por favor, que me acaba de saltar la alarma sexista: Ching tiene nombre y en su descripción aparecen solo valores (positivos) acerca única y exclusivamente de su personalidad. No obstante, su mujer es simplemente su mujer y de ella solo se describe su aspecto físico de una forma, además, negativa: delgadísima (sarmentosa), de sonrisa cariada3 y con el pelo sucio.

Seguimos: la viuda Ching se llena de odio y furor y se presenta a almirante, a ocupar el puesto que ocupaba su marido, y hace lo mismo que su marido, con la misma violencia y frivolidad que él. No obstante, y aquí me salta la segunda alarma sexista, ella pasa a ser la viuda soberbia4 que arrasa con todo y todo lo quiere.

Pero, ¿muere la viuda antes de ser derrotada, como pasó con su marido? Ya te lo digo yo: ¡no! La viuda pide perdón. ¡Pide perdón! Pide perdón porque las naves enemigas lanzan una especie de aviones de papel y ella lo interpreta como la leyenda del dragón y la zorra donde ella, por supuesto, se siente identificada con la zorra (basta ya, ¿no?). Total, que al final la viuda Ching es perdonada y se dedica al contrabando de opio.

Algunos han visto en la parte de El dragón y la zorra un claro simbolismo pero yo, personalmente, no lo he visto. Lo que sí he visto ha sido un recurso literario para explicar la repentina resignación de la viuda de Ching, cuyo nombre me encantaría conocer.


1BORGES, Jorge Luis. “Historia universal de la infamia”, “La viuda Ching, pirata”, Cuentos completos. P.31. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2019.

2BORGES, Jorge Luis. “Historia universal de la infamia”, “La viuda Ching, pirata”, Cuentos completos. P.32. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2019.

3Según el Diccionario Real de la Academia Española: 1.adj. Dicho de un hueso: dañado o podrido.

4BORGES, Jorge Luis. “Historia universal de la infamia”, “La viuda Ching, pirata”, Cuentos completos. P.34. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2019.